Carl Lewis, el gran icono del atletismo del siglo XX

Carl Lewis, durante los JJ.OO de Barcelona 92.

Carl Lewis, durante los JJ.OO de Barcelona 92. FOTO: mundodeportivo.com

El estadounidense Carl Lewis era reconocido de forma casi unánime como el gran icono del atletismo moderno hasta la aparición de Usain Bolt. Compitió al más alto nivel durante casi 15 años. Logró 9 medallas de oro en Juegos Olímpicos (ningún atleta tiene tantas). Batió un total de 12 récords del mundo a lo largo de su carrera.

Nacido en 1961 (en Birmingham, Alabama), fue el tercer hijo de una familia de cuatro hermanos. El deporte formó parte de su vida desde niño, ya que sus padres fueron deportistas y le inculcaron los valores del deporte. Su infancia viene adornada por dos anécdotas: conoció personalmente a Martin Luther King y al célebre ex atleta Jesse Owens. La educación que recibió, basada en el esfuerzo y la disciplina, ayudados por su físico privilegiado, le permitieron conseguir, siendo adolescente, unas marcas en pruebas de velocidad y salto de longitud impensables en alguien tan joven. De hecho, fue tal su precocidad que, si no hubiera sido por el boicot de Estados Unidos a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 (fue seleccionado para el equipo de atletismo), posiblemente hubiera logrado allí sus primeras medallas (sus marcas ya formaban parte de la élite a pesar de tener 19 años por aquel entonces)

Final de los 100m de los JJ.OO de Los Ángeles 1984.

Final de los 100m de los JJ.OO de Los Ángeles 1984.

Despega en Helsinki 1983; llega a la cima en Los Ángeles 1984
Su primeros grandes triunfos llegaron en Helsinki, en los primeros mundiales de atletismo. Era el año 1983. Con 22 años se llevó a casa tres medallas de oro: 100 metros, salto de longitud y el relevo 4×100. Sus primeros éxitos llegaron en los Mundiales de Helsinki 1983, donde ganó la longitud, los 100 metros y el relevo 4×100. Y al año, siguiente, además de más éxitos, adquirió fama mundial, que ya no le abandonaría

En los Juegos Olímpicos de Los Angeles, Carl Lewis hizo historia al igualar la gesta de Jesse Owens en Berlín 1936: ganar la medalla de oro en 100 metros, 200 metros, relevo 4×100 y salto de longitud. Lweis fue la estrella de esos Juegos.

Ben Johnson y el dopaje
A partir de los JJ.OO, Carl Lewis fue la gran estrella del atletismo. Y el interés por este deporte aumentó al entrar en escena el canadiense Ben Johnson. El velocista canadiense empezó a discutir la supremacía de Lewis en las pruebas de velocidad. De hecho, el los mundiales de Roma 1987, Johnson le superó en la carrera de 100 metros, batiendo además el récord del mundo. A Lewis le quedó el consuelo de su segundo título en salto de longitud y en el 4×100.

Carl Lewis y Ben Johnson.

Carl Lewis y Ben Johnson.

Tras lo sucedido en Roma, se esperaba con inusitado interés su cara a cara en los siguientes Juegos Olímpicos, los de Seúl 1988. Johnson volvió a batirle, y a superar el récord del mundo (9,79). Sin embargo, el análisis antidopaje al que fue sometido Johnson reveló que había consumido grandes dosis de esteroides. Fue desposeído de su oro olímpico, pero también de todos sus logros anteriores. De este modo, Carl Lewis se quedó con la medalla de oro de los 100 metros (también la de los Mundiales del año anterior). Su otra medalla de oro en la cita olímpica coreana fue en el salto de longitud, acompañadas por una medalla de plata en los 200 metros.

Sus gestas en Tokio 1991
Después de Seúl, la siguiente gran cita internacional fue cerca de allí, en Tokio, en los Mundiales de 1991. Allí, Lewis realizó dos auténticas exhibiciones, aunque en una de ellas se topó con otro atleta en estado de gracia. En primer lugar, logró el oro en la prueba de 100 metros en un memorable duelo con su compatriota Leroy Burrell. Se convirtió en el primer velocista en bajar de 9,90 (9,86 fue su marca). En esa final, por primera vez, seis competidores bajaron de 10 segundos.

Pocos días después, afrontó la final de su disciplina favorita, el salto de longitud. Los analistas consideran aún hoy ese concurso como la mejor competición de salto de longitud de la historia. Lewis, ese día, realizó el mejor salto de su vida (8,91 metros); superó cuatro veces los 8,80 metros, su peor salto válido fue de 8,68 metros… pero quedó segundo. Su compatriota Mike Powell, especialista en esta disciplina, estuvo siempre bordeando las marcas de Lewis, pero en el quinto salto se fue hasta unos increíbles 8,95 metros, que eran (y son aún en la actualidad) récord del mundo. Carl Lewis llevaba 10 años imbatido en el salto de longitud, y fue superado precisamente el día que mejor saltó. Tremenda paradoja.

Cuatro oros olímpicos en longitud
Sobrepada la barrera de los 30 años, y a pesar de su físico y lo mucho que se cuidaba, empezó a sufrir ante la pujanza de velocistas más jóvenes. Su oro en Tokio en 100 metros sería su último gran título en pruebas de velocidad (con la única excepción del relevo 4×100 en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992). Pero en su prueba fetiche, el salto de longitud, se mantuvo en la cima hasta su retirada. En Barcelona 1992 se ‘vengó’ de Powell y consiguió la medalla de oro. En la siguiente cita olímpica, en Atlanta 1996, le pasó lo contrario que en Tokio 1991: llevaba un concurso poco brillante, pero logró unos 8,50 en su mejor salto insuperables para sus rivales. Con 35 años, lograba así su cuarta medalla de oro olímpica consecutiva en una misma prueba. Sólo dos deportistas más en toda la historia lo han logrado: Al Oerter (Lanzamiento de disco en 1956, 1960, 1964 y 1968) Paul Evlstrom (Vela, en 1948, 1952, 1956 y 1960).

Tras el evento de Atlanta en 1996, Carl Lewis se retiró. Su palmarés incluye 10 medallas olímpicas (9 oros y 1 plata), 10 medallas en Mundiales (8 oros, 1 plata y 1 bronce), 12 récords del mundo , además de numerosos títulos nacionales y mítines atléticos.

Ficha y palmarés de Carl Lewis

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