El Valencia Basket honra su lema de la ‘Cultura del esfuerzo’

Rafa Martínez, marcado por Baron. FOTO:www.abc.es

Rafa Martínez, marcado por Baron. FOTO:www.abc.es

El Valencia Basket estuvo a punto de firmar la mayor remontada de su historia en la ciudad rusa de Krasnodar. Necesitaba ganar por once puntos o más al Lokomotiv Kuban en la vuelta de las semifinales de la Eurocup después de perder por diez en la Fonteta en el partido de ida (87-97). Y estuvo cerca de lograrlo. Ganó por 63-68, pero llegó a tener la eliminatoria empatada en el último cuarto y peleó hasta el final a pesar de perder por lesión a tres hombres interiores a lo largo del partido: Pietrus, Doellmann y Lishchuck. Pero lo que nunca pierde este equipo es la fe, el tesón, la casta y las ganas. Su actitud es siempre la correcta. En una frase: cultura del esfuerzo. Un lema que puede acabar convirtiéndose, si no lo es ya, en la seña de identidad del club ‘taronja’.

Cuando a inicios de la temporada 11/12, el Valencia Basket decidió aparcar voluntariamente la figura del patrocinador e integrar en la camiseta el eslogan ‘Cultura del esfuerzo’ como representación de los ideales del club, primero llamó la atención de mucha gente, y segundo, de manera más o menos consciente, estaba marcando las pautas de lo que exigía a sus trabajadores (jugadores, entrenadores, médicos, empleados…) Desde luego, la plantilla de esta temporada se ha tomado este lema al pie de la letra. Ya son varias las demostraciones de esfuerzo y sacrificio, que les ha reportado buenos resultados. La última, en Rusia, que no le sirvió para remontar, pero sí para que la afición se sienta orgullosa de sus jugadores.

Hace sólo siete días, el Lokomotiv Kuban venció con claridad en la Fonteta (87-97), dejando una excelente imagen y desarbolando por momentos al Valencia Basket (llegó a ir venciendo por 19 puntos). Superaron la defensa valenciana casi siempre y dominaron a placer el rebote. Muy pocos confiaban en el milagro de vencer por once a domicilio. Pero la plantilla no se rindió.

¿Esto quiere decir que sólo a base de esfuerzo y actitud se consiguen éxitos? No, ni mucho menos, pero es un primer paso necesario. Sin esfuerzo no se revisan los errores cometidos. Sin esfuerzo no se trabaja en estudiar otra vez al rival y ver por donde se le puede hacer daño. Sin esfuerzo no se puede soñar con una remontada a pesar de perder a tres jugadores interiores en el mismo partido. Perasovic aleccionó a sus jugadores sobre como impedir que el Lokomotv jugara tan cómodo como en la Fonteta, planteando un partido con un ritmo mucho más lento que en Valencia, con menos presión pero más intensidad en la pintura y en las ayudas.

Los jugadores también respondieron. Primero se lesionó Pietrus. Casi al mismo tiempo Doellmann. Y en los últimos minutos del tercer cuarto Lishchuck. Ninguno de los tres pudo jugar el último cuarto. Markovic, San Miguel, Martínez, Ribas, Kelati y Dubjlevic, ellos seis, debían buscar la machada en los últimos minutos. Y a punto estuvieron de lograrla. Fueron capaces de dar más del 100% y compensar la falta de músculo y centímetros. Llegaron a empatar la eliminatoria con el 43-53 y lograron que el miedo se reflejara en los rostros de sus oponentes. Su enorme esfuerzo, acompañado de acierto en ataque, permitieron soñar. En los últimos compases se dejó sentir la falta de frescura por la ausencia de recambios, y quizá por eso sólo se pudo ganar de 5 puntos (63-68). Pero nadie podrá acusar al Valencia Basket de nada. Y eso ya es un triunfo, aunque se valore menos.

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