España debe aprender de la derrota ante Brasil

Piqué y Busquets, cabizbajos durante el Brasil-España.

Piqué y Busquets, cabizbajos durante el Brasil-España. FOTO:grada360.com

Perder la final de la Copa Confederaciones ante Brasil, en su santuario de Maracaná, aunque haya sido por un contundente y merecido 3-0, no es un drama. Brasil es la selección más laureada del mundo, jugaba en su casa y la Copa Confederaciones tampoco es el Mundial. Dicho esto, el ‘palo’ sí es lo suficientemente duro como para reflexionar, estudiar qué ha pasado y plantearse seriamente en hacer retoques en la selección española.

El tan esperado Brasil-España (la mejor selección de la historia contra la mejor selección del momento y su aspirante a heredera) fue al final un sorprendente paseo de Brasil. La ‘canarinha’, fue superior en todo, especialmente en el apartado físico. Fue tanta la diferencia en este aspecto que eclipsó a los demás. Por si fuera poco, el tempranero 1-0 no hizo más que reforzar a los brasileños, que presionaron, corrieron, hicieron muchas faltas y explotaron a la perfección el contragolpe, guiados por un Neymar que sale muy reforzado de este partido y de esta competición.

España, como ya de dicho, no debe hacer un drama de esta derrota. La afición tampoco. Hablar de fin de ciclo es una exageración, por no decir una aberración. Dicho esto, este partido debe servir para aprender. Vicente del Bosque seguro que se ha dado cuenta de que si se quiere revalidar el título mundial se deben cambiar cosas. Físicamente el equipo no ha llegado en una condición óptima. Se vio ya ante Uruguay, Nigeria e Italia, sólo que en esos partidos (especialmente en los dos primeros) la diferencia de calidad y el mayor talento de España compensaron esta carencia. Ante Brasil, no.

Momento en el que Fred marca el 1-0 para Brasil.

Momento en el que Fred marca el 1-0 para Brasil. FOTO:taringa.net

Otro aspecto es que los rivales empiezan a tener claro como neutralizar a España. Nigeria hizo sufrir ante España durante más de media hora, Italia sólo cayó en los penaltis y perdonó la vida a la ‘roja’ en el primer tiempo… de Brasil no vamos a insistir. En todos esos partidos, la estrategia fue la misma: presión asfixiante a los centrales para que no sacaran el balón jugado, en la salida del balón de España, y marcaje casi individual a Xavi. Así, al no haber conexión entre defensa y medios, se abusó del balón largo y España perdía posesión y se veía jugada a jugar a un ritmo que no le interesaba. El seleccionador debe empezar a trabajar en buscar alternativas porque, como se dice vulgarmente, “nos han cogido el truco”. Una de ellas sería no renunciar tanto a las bandas ni a la velocidad de los extremos. En este sentido, gente como Jesús Navas podrían tener más presencia.

Por último, se antoja necesaria la presencia de caras nuevas que refresquen el plantel. La final deja tocado a Arbeloa. Xavi tiene 34 años y eso se empieza a notar. Hay que dosificarlo. Busquets sólo no puede en el centro, al menos contra equipos grandes. Necesita ayuda. En este sentido, Javi Martínez podría ser más habitual, sin olvidar el retorno de Xabi Alonso. Villa y Torres también muestran signos de que sus mejores momentos han pasado y hay que dar la alternativa a otros delanteros (Soldado, Negredo, Llorente… sin olvidar a los delanteros de las categorías inferiores). En la zona de creación, Isco demanda a gritos más minutos.

En resumen, el Brasil-España deja un regusto amargo, hace que España parezca vulnerable, y obliga a replantearse conceptos, pero sin alarmismos. España sigue siendo una selección de primer nivel. La propia Copa Confederaciones lo demuestra: a pesar de jugar por debajo de sus posibilidades, la ‘Roja’ se plantó en la final.

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