Gerd Müller: un delantero total, más que un goleador

El alemán Gerd ‘Torpedo’ Müller ha pasado a la historia como uno de los mejores ‘9’ de todos los tiempos. Anotó cerca de 700 goles sólo en competiciones oficiales. Sigue estando en el olimpo tanto del fútbol alemán como del Bayern Munich. Pero en el campo no sólo era fundamental por sus goles. Aportaba en muchas facetas del juego.

Gerd Müller nació el 3 de noviembre de 1945 en Nordligen, Alemania. Comenzó a jugar al fútbol en un club de su ciudad natal, el TSV 1861 Nordlingen. Al terminar su etapa juvenil, se enroló en el Bayern Munich. Era el año 1964 y, por aquel entonces, el Bayern militaba en la liga Regional Sur (la categoría inmediatamente inferior a la Bundesliga).

Müller fue fundamental para los muniqueses desde el primer día. Su aportación en la transformación del Bayern en un club grande de Alemania y Europa fue tan trascendental como la de otros mitos como Beckenbauer o Maier. Su físico podía llevar a engaño, porque era bajito y regordete. Pero a pesar de las apariencias era rápido, fuerte, muy hábil en los espacios cortos y no iba mal de cabeza. Pero, sobre todo, era muy listo. Por todo ello anotó una barbaridad de goles a lo largo de su carrera (casi 700 en competición oficial y más de 1400 sumando amistosos y categorías inferiores).

Además, poseía otra cualidad que no todos conocen: leía el juego a la perfección y era capaz de ayudar en la salida del balón y organizar el juego de ataque. Gerd Müller ha pasado a la historia como un deprededor del área, uno de los grandes delanteros centro de la historia. Pero sabía hacer muchas más cosas además de marcar goles.

El futbol alemán le debe mucho

El Bayern Munich ascendió a la Bundesliga en la primera campaña de Müller (1964-1965). Permaneció 15 años en el Bayern (hasta 1979). En ese tiempo ganó Ligas, Copas, tres veces la Copa de Europa, la Recopa y la Copa Intercontinental. Sigue siendo el máximo goleador del club y de la Bundesliga (365 goles en 427 partidos de Liga). Exceptuando su última temporada, jamás bajó de los 15 tantos por temporada. Era, y sigue siendo, uno de los grandes iconos del cuadro bávaro, un verdadero mito, y no sólo por sus goles.

Müller, de pie (2ª a la derecha), celebra un título de la Copa de Europa.

Müller, de pie (2º a la derecha), celebra un título de la Copa de Europa.

Si era un referente en el Bayern, obviamente lo fue también para la selección alemana. Con la ‘Manschaaft’ fue campeón del mundo en 1974 y de Europa en 1972. Sus goles, su juego y su carácter fueron decisivos en estos éxitos. Con Alemania tiene además unos números únicos en el mundo del fútbol: anotó más goles (68) que partidos disputó (62). Y no son mejores porque dejó de ir convocado tras el Mundial de 1974.

En marzo de 1979, después de varios desencuentros con el técnico Pal Csernai (que le relegó varias veces al banquillo) Müller decidió marcharse. Firmó con el Fort Lauderdale Strikers, de la North American Soccer League (NASL) de Estados Unidos. Durante sus tres temporadas allí anotó un total de 40 goles en 80 partidos y llegó a ser subcampeón. Cuando acabó la campaña de 1981, se retiró definitivamente del fútbol activo.

Su vida después de la retirada

El cambio de hábitos tras casi 20 años como futbolista profesional no fue nada fácil. Le costó mucho asumirlo. Durante los años 80 su vida fue muy desordenada: problemas familiares, depresiones, problemas con el alcohol… Iba de mal en peor hasta que nuevamente el Bayern se cruzó en su camino. Sus excompañeros le lograron un puesto de trabajo en las categorías inferiores del club. El balón fue su mejor antidepresivo, su cura. Poco a poco fue recuperando el control de su vida, hasta el punto de que su figura ha sido importante en la formación de algunos grandes futbolistas actuales. Él dirigió y moldeó a jugadores como Lahm, Schwensteiger o Thomas Müller. En 2015 le diagnosticaron alzheimer.

Ficha Gerd Müller

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