El legado de Manuel Preciado

La muerte de una persona de relevancia, especialmente cuando todavía está desempeñando la labor por la que se ha hecho relevante, siempre deja huella. Esto también ha pasado con Manuel Preciado, entrenador de fútbol y fallecido este 7 de junio de2012 ala edad de 54 años.

Pero en el caso de Preciado todavía deja más huella porque era alguien que de verdad valía la pena. Era un tipo al que la vida, lejos de regalarle nada, le puso trabas (perdió a su mujer y a su hijo en trágicas circunstancias), pero él siempre superó las adversidades con un encomiable espíritu de esfuerzo y superación.

Ese afán de superación fue lo que le permitió entrenar en la elite del fútbol español. Se inició en el fútbol en su tierra natal, Cantabria. Tras un puñado de años en el fútbol modesto o en categorías inferiores, el Racing de Santander le dio la oportunidad de entrenar en Primera División en 2002. Además de a los cántabros, dirigió al Levante, Murcia y Sporting de Gijón, siendo sus mayores éxitos los ascensos a Primera con el Levante en 2004 y el Sporting en 2008. Además, fue capaz de mantener a los gijoneses tres temporadas en la Liga BBVA con una plantilla muy limitada. La muerte le llegó en Valencia cuando iba a firmar como entrenador del Villarreal con el reto de devolverlo a Primera División.

En TODOS los equipos por los que ha pasado se guarda un excelente recuerdo de él porque era trabajador, sabía apretar sin ahogar, era muy educado y supo conectar con jugadores y aficionados. Ése es el legado que deja Preciado y el motivo por el que el fútbol español sin excepciones lamenta su muerte. Por eso a tanta gente le duele su repentino fallecimiento.

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